sábado, 14 de junio de 2008

Torres de Villarejo. Salida del GAM 2

Tras una noche muy corta, no porque madrugáramos sino porque ni soñamos, dormimos profundamente, se levantó un día típico de primavera. Tibio, con el cielo azul brillante, y el sol ya en lo alto cuando golpearon la furgo para despertarnos.


Todo lo rápido que sabemos reordenamos el material, recogimos el chiringito y desayunamos. En 10 minutos habíamos aparcado en la cuneta y comenzado a caminar hacia la zona de escalada: Las Torres de Villarejo. A mí me gustaría dedicarle un par de días al Torozo, pero eso será otro fin de semana. No teníamos muy claro qué vía íbamos a hacer, pero algo corto y asequible, que nos apetecía comer con toda la tropa.


Fue un bonito paseo de una media hora hasta pie de vía, en un paraje precioso, con el Valle a nuestros pies. En el lugar otras 2 cordadass que al parecer habían vivaqueado por el lugar y que no escalaban casi, que va.

Preparando el equipo

Decidimos al final ir todos a una chimenea, para salir por arriba en 3 largos, con una dificultad máxima de IV+. Carolina estaba un poco agotada del día anterior, por lo que yo me iba a unir a la cordada de los chicos. Luis salió primero, y tras pocos titubeos y un corto vistazo a la vía nos explicó sus razones para pasar de la misma. La entrada directa era obstaculizada por un precioso, frondoso y pinchudo árbol. Las alternativas eran una bonita pared izquierda tapizada de musgo cual moqueta de lujo, y una pared derecha que quería imitar a esas fuentes verticales, por la cascada qiue arrastraba. Vamos, un precioso apartamento con jardín y piscina.

Tras unas dudas sobre lo que hacer, decidimos atacar a la pareja que había vivaqueado, porque nosotros nos habíamos olvidado la guía en el coche. Poco a poco una nubes nada halgüeñas iban ocupando el horizonte. Decididos a hacer la vía Esteban Altieri, que sube la pared por la derecha, comenzaron a subir Nacho y Sam, mientras Luis se peleaba con otra vía a nuestra izquierda, probando incluso la calidad de los expansivos de la pared.

La esteban Altieri. "los que no escalan" haciendo una preciosa vía en artificial

Sobre todo se notó el brusco descenso de las temperaturas, y vimos como las nubes borraban de la vista el Galayar. Mala cosa. Empezó a chispear. De echo comenté con Carolina que a mí más que lluvia me parecía nieve. En las reuniones donde ya habían llegado los primeros era obvio que era nieve. rápel y a correr, recogimos el chiringuito y de vuelta para la furgona.

La que viene desde el Galayar

De camino nos calló la del pulpo, chorreando y helados llegamos a cobijo. Cuando a las 10 de la mañana habíamos empezado a andar hacía 16 grados; de vuelta 3 horas después, en junio a medio día, 6 grados. Por eso teníamos frío.

Volviendo peladas y chorreando

Lo único bueno es que llegamos a buena hora a comer, y no por el escaso trabajo realizado gastamos menos hambre, que dimos cumplida cuenta de un riquísimo asado de carnero o cordero o lo que fuera que estaba de rechupete.

Y acabando como deben acabar las cosas que acaban bien, papeando.

Las malas noticias llegaron desde Madrid. Emilio tenía una seria fractura en un dedo de la mano, debido a un accidente en sábado en Galayos, y será baja para la eurocopa, pero deseamos que se reponga pronto. Que vaya vaya como están los peñalaros de los huesos: El Capi, el Niño, Briones, Miguel Ángel, Emilio. Toquemos madera.

Ya volveremos, ya.

viernes, 6 de junio de 2008

75 Aniversario Primera Ascensión al Torreón. Salida del GAM Peñalara (1)

Tal y como habíamos premonizado, en cuanto David tuviera piso, dejaría de llover y volveríamos a escalar. Y que mejor ocasión para recuperar nuestras tapias que la salida del GAM de Peñalara para celebrar el 75 Aniversario de la primera Ascensión al Torreon de los Galayos. Las previsiones meteorológicas eran inmejorables, buen tiempo para todo el fin de semana.
JA¡ Debieron descojonarse los de meteorología cuando las dieron, porque el Domingo nos cayó la del pulpo. Menos mal que el sábado aguantó; si no, salimos en la prensa, en la sección de sucesos. Debían pensar los meteorólogos de la tele que para que preocuparnos y decir que iba a hacer mal tiempo, mejor se callaban; algo así como una mentira piadosa.

Un precioso Viernes se alzó para saludarnos e invitarnos a escalar. Después de un mes de nubarrones casi se hacía extraño ver el cielo azul brillando detrás de la ventana. La cita era a las 18 horas en la puerta del curro, para montar los bártulos en la furgo y tirar, como dicen, carretera y manta. El plan, hacer la sur directa el sábado en el torreon y el diedro del Torozo el Domingo. Es una pena que parece que sólo yo se sacer fotos, de modo que muchas cosas sólo se pueden contar. Y no es que a los demás les faltara la oportunidad de sacar fotos, es símplemente que no. Al menos esto no es un fotoblog, que si no iba lista. Lo que me da rabia es que no tenga ni una imagen de mi primera escalada seria de primera.

Listos para salir

Con el natural retraso de 1 hora y tras parar a comprarle a Carolina una esterilla, porque si no iba a vivaquear bien jodida, salimos hacia Guisando. Y tomamos la que fue posiblemente la única decisión acertada de todo el fin de semana, ir por la R5, de modo que nos evitamos el gran atasco que un accidente provocó el la A5. Llegamos justitos a cenar, y todavía esperamos a los que sí pillaron el atasco.

Después de una cena estupenda en el Bar el Tropezón, donde se unieron viejos y nuevos peñalaros, tomando una sopa castellana que bien resucitaría a un muerto, salimos hacia la plataforma para dormir. Nosotros decidimos parar en un descampado en el bosque un poco antes porque en la plataforma iba a dormir más gente que en la guerra.

Nacho durmió en su coche, Samuel y yo en la furgo, y Carolina durmió bien arropada por Alberto y Nachete al raso, admirando el cielo estrellado, que en estos parajes parpadea con todo su esplendor.


Carolina, Nacho, Yo misma, Alberto y Nachete listos para salir en la plataforma
Por la mañana madrugamos para desayunar y salir pronto hacia el Galayar, de modo que a las 7'30 ya estábamos listos para iniciar la subida. Los que me conocen saben que mi andar es pausado y que no sirvo para andar con prisas. A las 8'45 nos había alcanzado el grupo de Bejarano en la fuente. Allí estaban Emilio, Pili, Javi, Luis, Lillo, y más que no acierto a enumerar.
Camino al Galayar nos alcanzó el grupo mayor
Hicimos una parada técnica a pie de la Apretura, y a las 10 llegamos al refugio, pues decidimos ir por las zetas, para andar más tranquilos. Arriba también vimos a Bea, Ivan y Germán, y muchos más peñalaros, no se cuantos nos encontramos en el Galayar el Sábado, pero no éramos pocos.
Obligado descanso al comienzo de la Apretura, los chicos con Emilio
Durante la subida vimos como la nieve ocupaba la canal de acceso a la cara sur del Torreón. A partir de aquí comienzan una serie de decisiones que algunos consideraran como erróneas, que en conjunto supusieron un cierto riesgo añadido, pero que culminaron con un precioso día y la sensación de haber hecho un gran trabajo.

Magnífico el Galayar presidido por el Torreon

Valoramos otras posibilidades, subir al Pequeño o Gran Galayo, o la Punta Maria Luisa. Pero habíamos venido a subir el Torreon, a celebrar el 75 aniversario de la primera ascensión, y no nos íbamos a ir sin hacerlo. Bajamos hasta el pie de la canal y desde el Vivac de la Maria Luisa vimos que el fondo de la canal era impracticable por la nieve, de modo que nos encoramos y empezamos a subir haciendo una travesía por un sistema de fisuras del lomo de la Maria Luisa.

De primero iba Samuel con Alberto "los chicos", Yo con Carolina "las chicas" tiré detrás de Samuel, y finalmente salio Nacho con Nachete "los Nachos" en la retaguardia. Cuando Samuel ya había consumido 50 metros de cuerda montó una reunión de fortuna en una fisura con 4 friends, todos los que pudo, y me alertó para que no siguiera porque el camino no parecía evidente y no había sitio para que yo montara otra reunión.
Yo avisé a Nacho que bajó más hacia la canal y pisando algo de hielo encontró una repisita donde montar reunión. Yo destrepé unos 10 metros y fuí hasta donde él estaba. Samuel salió en travesía, con un pasito un poco vertiginoso hacie la platamorma que hay sobre la canal. Le quedaron 2 largos de cuerda muy pero que muy elegantes, y secos. Porque nosotros 4 tuvimos unos pasos un pelín frios y acuosos para llegar también en 2 largos a donde él estaba. Carolina y yo de hecho hemos decidido incluírlo en nuestro curriculum como nuestra primera escalada en hielo. Los que estaban haciendo la Maria Luisa nos gritaron que por donde íbamos era más dificil que la vía misma. Posiblemente hubiéramos tradado menos tiempo y hubiera sido más rápido hacer la sur de la Maria Luisa y rapelar a la canal. Es lo que hay.

Con los pies helados y mojados seguimos subiendo buscando el pie de vía. Fuimos por la vertiente izquierda de la canal. No sé si por la derecha había un paso sencillo, pero nosotros nos encontramos una tapia de 20 metros muy vertical. Los chicos se habían desencordado, así que Nacho tiró en simple hasta encontrar una segunda plataforma, ya casi a pie de vía, donde había un clavo y un puente de roca, y dejo la cuerda en plan cuerda fija. Como Carolina y yo no nos habíamos desencordado, yo tiré para arriba y aseguré a Carola, mientras que los demás subían usando la cuerda simple como si de una cuerda fija se tratara.


Sí Carolina, por ahí ca la vía

Era la 1 de la tarde cuando llegamos a pie de vía. Valoramos la inexperiencia de los segundos, la poca experiencia de los primeros y que éramos 3 cordadas en la misma vía. Sabíamos antes de empezar la vía que se nos haría tarde, que no iba a ser una escalada fluída. Pero aún así decidimos subir y no darnos la vuelta. El cielo estaba claro y la temperatura erea templada, múltiples coradadas de peñalaros iban a hacer cumbre, sabían donde buscarnos, y de hecho otra cordada más subía detrás nuestro. Sabíamos todo eso y decidimos subir.

He de decir que ha sido para mí un fin de semana espectacular, mi primera via de primera, y sin demasiados problemas, aunque sí con un poco de ese miedín que se tiene ante un pasito y sabes que a 10 metros bajo tus pies has colocado el Camalot del 0'75. Los limk Cam que se compró Carolina me vinieron estupendamente.

El primer largo tiene 2 pasitos, uno a la entrada, en el que te tienes que cambiar a la fisura de la derecha y alargarte un poco hasta alcanzar el segundo clavo, y arriba del todo para llegar a la reunión. El resto no es demasiado exigente, pero al ser un largo de 50 metros en la última fisura llegas sin material, y piensas en el momento en que que has metido tu camalot de 2 sin ser estrictamente necesario.
Yo no sólo metí lo que metí, sino que también chapé alguno de los friends de Nacho, por seguridad o porque el sitio para proteger el paso era donde él había puesto el suyo y no quedaba más. Esto hizo que Nachete se liara un poco, no le recuperara a Nacho el material, y Nacho no pudiera salir de la reunión hasta llegada Carolina, que por no subir sóla esperó a que Samuel llegara también a la reunión y llevar así cerca a Alberto. Total, la reunión era una repisa con un techito, ancha y cómoda. Había un puente de roca y un clavo roñoso, pero se podía meter alguna otra cosita de refuerdo, de modo que los 6 admiramos el paraje desde ese lugar.

Salió Nacho y a continuación yo, subiendo sin problemas hasta la siguiente reunión. Era una bonita esplanada con 2 clavos y mil fisuras para reforzarla. De nuevo Nacho no recuperó nada, aunque sólo chapé un puente de roca de Nacho. Como era un largo asequible se lo dió Alberto de primero, y Samuel subió con Carolina. Ésta subió muy tranquila con Samuel al lado. Allí nos juntamos los 6, más los 3 de la cordada de Fojo que llegaban desde la Maria Luisa.
Una reunión un pelín apretá
Les dejamos pasar porque iban mejor que nosotros, y esto generó un retraso añadido de 1 hora porque montaron una reunión intermedia en una pequeña repisa con una charco antes del diedro final, lo cual hizo que nosotros fuéramos aún más lentos si cabe. Esa mitad del último largo, nuestro tercer largo, nos lo dimos sin dificultades Nacho, Yo y Alberto. Carolina ya empezó a notar el agotamiento, pero Samuel le ayudó un poco y yo le fui dejando algún escalón.

Alberto en la segunda reunión con la Aguja Negra al fondo

Cuando Nacho salió de allí eran ya las 6 y el sol dejaba de calentar. Habíamos visto a Fojo tener algín problemilla para salir del diedro de arriba. Luis se fue un pelín, y Nacho se fue un poco. Como no estaba el horno para bollos, una vez deshecho el monumental lio entre las cuerdas de Nacho y mias, le cogí a Nachete un cabo, porque no estaba del todo segura de ser capaz de darme fácilmente ese paso y no era hora de andar con florituras.
Hasta el último paso, cuando te subes al lomo justo antes de la reunión, no le pedí a Nacho que recuperara la cuerda como para asegurarme. El resto se asegura muy bien en la fisura y subí con su cuerda con comba, pero el último paso, me hubiera ido probablemente, o no, porque no me fui. Para salir del diedro sin problemas lo que hice fue colocar un pedal y hacer un A1 y dejarme de tonterías.

Como lo veía difícil Alberto cedió la cabeza a Samuel, que se lo hizo sin demasiados problemas, no más que un resbalón sin consecuencias, y cuando llegó a la reunión empezaron a subir Carolina y Alberto. Mientras tanto Nacho montaba el rápel. El primer resalte lo resolvieron acerando un poco pero sin problemas, peo en el segundo se atascaron. Nos costó este medio último largo más de lo previsto, casi una hora.
Eran casi las 8 cuando escuchaba las dudas de Nacho sobre la existencia de algo al fondo del rapel y como Nachete iba rapelando y cantando lo que encontaba a su paso. No debiera haber rapelado Nachete el primero, pero Samuel y yo estábamos ocupados enseñando a Carolina a montarse un sistema de izado con un autobloqueante y un cordino mientras nosotros montábamos un polipasto para los 10 últimos metros.

El paso a la cumbre es espectacular, pero haberlo visto ya hace que se pierda el miedo y sólo quede la espectacularidad. Para Carolina y Alberto si fue una buena impresión. Sin tiempo para fotos en la cumbre, con el sol ocultándose al otro lado del valle, fuimos rapelando. Primero Carolina asegurada por mí desde arriba y autoasegurada. Llegó a la esplanada de las flores encantada, y en cuanto yo bajé con las cuerdas los nachos las recogieron y empezaron a bajar. El pobre Nacho había quedado para cenar en Madrid, pero en las flores eran las 9 de la noche, obviamente no le daba tiempo a llegar, pero al menos quería llamr a su mujer para decirle que estaba sano y salvo. Gracias Nacho porque te la jugamos buena.

En el destrepe de la canal nos dejaron 2 rápeles montados, de modo que al final nos bajamos nosotros todas las cuerdas hasta el refugio. Yo no recuerdo como hice ese destrepe cuando hicimos la Underground-Malagon con Rafa, pero debí de gritar como una nenaza, y Nacho, muy precavido y viendo la humedad reinante, decidió bajar seguro. En un plin bajamos al refugio, les dimos sendas cuerdas a los Nachos, que tiraron para abajo a toda prisa. Nosotros tampoco paramos ni para mirar hacia atrás. Eran casi las 10 cuando empezamos a bajar desde el Victori y queríamos llegar a pie de la Apretura antes de que se nos hiciera de noche. Cuando ya era de noche paramos, a la altura de la fuente, a sacar los frontales y beber y comer algo.

La bajada no se nos dió tan mal, en poco mas de hora y media estábamos en la Plataforma, agotados y contentos, por el gran dia. Algo preocupados por la cena, salimos sin ordenar si quiera el material. Cuando pudimos hablar con Joaquin para nuestra sorpresa y alegría nos dijo que Nacho y Nachete estaban con él y que si llegábamos a San Esteban pronto nos daban de cenar, lo que nos llenó de regocijo.

Llegamos a la 00'20, nos tomamos un par de cervezas, cenamos lo que nos cupo en el cuerpo, y poco después nos derrumbamos en nuestros sacos, mirando el cielo estrellado y recordando lo que habíamos vivido ese día, repasando los errores y los aciertos, con una sonrisa de oreja a oreja en los labios.